domingo, 5 de febrero de 2012

Benedicto nos habla de la Oración de Jesús en Getsemaní

Para nuestra formación

Queridos hermanos y hermanas:

Deseo hablar hoy sobre la oración de Jesús en Getsemaní, en la que acompañado por tres de sus discípulos y sintiendo la proximidad de su muerte, ora íntimamente al Padre.

Jesús a través de gestos y palabras, llevando a plenitud el plan de amor, toma sobre sí todas las penas de la humanidad, las preguntas y las súplicas de la historia de la Salvación. Manifiesta su total obediencia, abandono y confianza en el Padre. Si bien experimenta la angustia y el miedo ante la muerte, así como la confusión por el mal que debe cargar sobre sí, se abandona totalmente y presenta esa angustia, ese miedo y esa confusión al Padre que las recibe y lo escucha resucitándolo de entre los muertos.

Aprendamos también nosotros en la oración a poner ante Dios las fatigas y los sufrimientos, los esfuerzo de cada día para seguirlo. Supliquémosle que nos haga sentir su cercanía y nos regale su luz. Confiemos en su Ayuda divina para conformar así su voluntad a la nuestra, repitiendo cada día el “sí” de Jesús, el “sí” de María.

Benedicto XVI
Audiencia del 01 de febrero de 2012
Sala Pablo VI

sábado, 4 de febrero de 2012

Meditación del domingo 05 de febrero de 2012

V Domingo del Tiempo Ordinario

El Señor tiende su mano hacia el que sufre

El libro de Job nos presenta la desgracia de un hombre justo que ha perdido sus, hijos, sus bienes, su salud. Algunos de sus amigos tratan de consolarlo hablando con Él, en sus momentos de desesperación… pero Job experimenta que su vida tiene un salario de tristeza, se siente como un esclavo que está bajo el sol, se aprecia como quien espera meses de cansancio. Job experimenta días difíciles y parece ser que no le queda salida, sin embargo encuentra consuelo en el auxilio que le viene de Dios.

El Salmo 146 nos habla de la grandeza del Señor. Pero Él, no por ser grande está ajeno a la suerte del hombre: Él reconstruye Jerusalén, Él reúne a los deportados de Israel, sana los corazones destrozados y venda sus heridas. Es un Dios Poderoso… pero cercano al que sufre.

El Apóstol Pablo ha sido llamado de manera muy especial al servicio del Evangelio. Algunos consideraban que no era un Apóstol. Pero el Apóstol hace ver a los cristianos de Corinto como Él les ha dado a conocer el Evangelio a través de su predicación, de su entrega, de su humildad, y de su trabajo. Pablo no es alguien que se aprovecha de la Evangelización, sino más bien es aquel que evangeliza para que los cristianos se enriquezcan con la Buena Nueva de Cristo que Él predica.

Jesús, en este primer capítulo del Evangelio de San Marcos, ha llamado a sus primeros discípulos y ha curado a los enfermos. Hoy vemos que Jesús va a la casa de Simón y Andrés y ellos le hablan de suegra de Pedro que se encuentra enferma. ¿Por qué hablarle al Maestro de esta enferma? Seguramente porque fueron testigos de lo que Jesús podía hacer por el que sufría. ¡Y efectivamente esta mujer enferma es curada por Jesús! Y no sólo ella… más tarde dio la salud a muchos otros. Cristo por una parte manifiesta el poder de Dios, por otra se dirige a su Padre en la oración. En Él encuentra la fuerza para seguir manifestando el poder que viene de Dios.

P. Óscar Alejandro Hernández Zavala, m. j.

viernes, 27 de enero de 2012

3 Nuevas entradas en nuestro Blog



Houston, 27 de enero de 2012

Hoy quiero compartir contigo 3 entradas y un video:

1) La meditación de las lecturas del domingo 29 de enero.
2) Un trozo de la meditación del Papa acerca de la Entrega de Jesús.
3) Y la carta del Cardenal Daniel Di Nardo para la Campaña 2012 del DSF (Fondo de Servicios Diocesanos).

También encontrarás, al final de las entradas del blog, el Video para la Campaña del DSF 2012 para que conozcas el fin de este compromiso.

Espero te sirva esto que te comparto el día de hoy.

P. Óscar Alejandro, m. j.

Preparando la campaña del DSF 2012

Ve y da fruto que permanezca...

Mis queridos amigos en Cristo:

Las incontables bendiciones de nuestra fe provienen de la infinita bondad de Nuestro Dios, revelada en Jesús. Uno de esos supremos regalos es cuando Nuestro Señor nos llama sus amigos. El nos asegura que nosotros no lo escogimos a Él, pero en su grandeza, Él nos escogió a nosotros, se concentró en nosotros y compartió con nosotros. Como receptores de tan maravilloso amor, nosotros estamos obligados a retornárselo a Dios a través de nuestro vecino.

Yo soy completamente consciente que nuestra nación encara tiempos económicos difíciles y que, esas dificultades económicas llegan a toda nuestra Arquidiócesis y afecta a muchos de ustedes. Yo, sin embargo debo mencionar a ustedes, que los ministerios apoyados por los fondos del DSF, también actúan en toda nuestra Arquidiócesis, uniendo a miles de seres humanos. Ellos los escuchan a ustedes y a cualquiera que los necesite, debido a la generosidad de quienes desean dar, aunque sean, pequeñas cantidades de dinero. Esta franqueza y disponibilidad del ministerio, es la misión pastoral de la iglesia.

Su contribución al DSF, beneficia al Ministerio de la Vida Familiar, el cual apoya familias en cada escenario de tal forma, que todos ellos pueden conformar la fuerte estructuración de la sociedad. El DSF permite a la Oficina de Vocaciones, apoyar a la gente que profesa y responde al llamado de Cristo a una vocación sacerdotal en la Iglesia; y forma futuros pastores, en la medida en que ellos se entregan al servicio de Cristo y de su Iglesia.

La Oficina de Culto, nos ayuda a elevar nuestros corazones a Cristo, en la magnificencia de la Liturgia de la Iglesia. La Oficina del Ministerio Hispánico, celebra y apoya a la comunidad Hispánica y, el Ministerio de la Formación de Programas de la música Hispánica ayuda a renovar y a fortalecer la música en las liturgias en lengua española. Así como estos ministerios nos ayudan a consagrar nuestras vidas a Nuestro Señor, los Ministerios Correccionales ayudan a los encarcelados quienes, ahora, ofrecen a Dios su vidas. Su participación en el DSF es un generoso regalo directo a más de 60 ministerios en la Arquidiócesis de Galveston-Houston: efectivamente, éste es un regalo a innumerables seres humanos.

Nosotros oramos cada día, en la Misa, por ser un “eterno regalo” para el Señor, buscando apoyar el fruto verdadero entre la gente de Dios. Yo les solicito a ustedes considerar piadosamente una contribución al DSF, como un alimento para que el fruto florezca. Con el apoyo a nuestros Ministerios Arquidiocesanos yo, sinceramente, les ofrezco mi gratitud. Con mis oraciones para que Dios envíe sus bendiciones a cada unos de ustedes, me suscribo

Su pastor en la Fe:

Daniel Cardenal DiNardo Arzobispo de Galveston-Houston

Meditación para el próximo domingo 29 de enero de 2012

IV Domingo del Tiempo Ordinario

En Dios se encuentra la verdadera libertad

El pueblo que camina por el desierto, hacia la tierra prometida se encontrará en su camino con pueblos que adorarán otros dioses y buscarán el consejo de los hechiceros para resolver sus inquietudes. Israel se enfrentará a la tentación de querer ir detrás de esos dioses y a encontrar solución en los consejos de sus adivinos. Dios invita a su pueblo, en este pasaje del Deuteronomio, a confiar en aquel profeta que Él dará a su pueblo para hacer su voluntad. Ni en la adivinación, ni en la magia, ni en el encantamiento el pueblo encontrará el querer de Dios. La voluntad del Señor se encontrará en las palabras que Él ponga en los labios del profeta. Cumplir esas palabras será para el pueblo fuente de vida. No escucharlas o seguir a otros dioses le traerá la muerte a los suyos.

El Salmista nos invita a reconocer al Dios de Israel como único Dios. Reconocerlo como el creador de todo, como el dueño de todas las cosas y a través de este reconocimiento ¡Amarlo y alabarlo! Es una invitación a no endurecer el corazón olvidando las maravillas que Él ha obrado, y realiza aún, por su pueblo.

San Pablo es alguien que ha decidido seguir al Señor plenamente. En su amor por Dios y por la causa del Evangelio Pablo invita los cristianos de Corinto a vivir la vocación cristiana preocupados exclusivamente por las cosas de Dios. Es bueno el matrimonio, pero Pablo también les habla de darse cuenta que el consagrarse a Dios es algo que hace que el fiel viva sólo dedicado al Señor.

Marcos nos habla, en este primer capítulo de su evangelio, acerca de cómo el Señor se ha ido mostrando: primero a Juan, el Bautista y luego a sus discípulos. Hoy encontramos, en este trozo del Evangelio, como Cristo manifiesta con sus obras un nuevo signo del Reino: la expulsión de los demonios. Este gesto no sólo aleja el mal de aquellos que se encontraban esclavizados por los espíritus malignos, sino que este gesto sorprende y confunde a todos los que ven esta acción de Dios a través del Nazareno.

P. Óscar Alejandro Hernández Zavala, m. j.

El Papa nos habla de la Entrega de Jesús (Versión pastoral)

Para nuestra formación

Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis de hoy centramos nuestra atención en la oración que Jesús dirige al Padre en la «hora» de su elevación y glorificación (ver: Juan 17,1-26). Como enseña el Catecismo de la Iglesia Católica: La tradición cristiana acertadamente la llama la oración 'sacerdotal' de Jesús.

Esta oración de Jesús se comprende en su gran riqueza, sobre todo si colocamos como fondo la fiesta judía de la expiación (Yom Kippur). Ese día, el sumo sacerdote hace primero el sacrificio por sí mismo, luego por los que eran parte de la clase sacerdotal, y finalmente por todo el pueblo. El objetivo es devolverle al pueblo de Israel, después de los pecados de un año, la conciencia de la reconciliación con Dios, la conciencia de ser el pueblo elegido, "pueblo santo" en medio de otros pueblos. La oración de Jesús en el capítulo 17 del Evangelio según San Juan, está basada en la estructura de esta fiesta.

Podemos decir que en la oración sacerdotal de Jesús se realiza la institución de la Iglesia. Propiamente aquí, en la última cena, Jesús crea la Iglesia. Porque, ¿qué otra cosa es la Iglesia, si no la comunidad de los discípulos que, mediante la fe en Jesucristo como enviado del Padre, recibe su unidad y se involucra en la misión de Jesús para salvar al mundo, conduciéndolo al conocimiento de Dios? Aquí encontramos realmente una verdadera definición de la Iglesia. La Iglesia nace de la oración de Jesús. Y esta oración no es sólo de palabra: es la acción por la que Él se "consagra" a sí mismo, es decir, se "sacrifica" para la vida del mundo.

Benedicto XVI. Audiencia, 25 de enero de 2012 en el Aula Pablo VI

viernes, 2 de diciembre de 2011

El Papa nos habla de la oración (versión pastoral)



Para nuestra formación


La enseñanza de Jesús sobre la oración viene ciertamente del modo de orar que recibió de su familia, pero tiene su esencial y profundo origen en ser Hijo de Dios, en su relación única con Dios Padre.


La oración de Jesús toca todas las etapas de su ministerio y todas sus jornadas. Los cansancios no la paran. Más aún los Evangelios, nos muestran una costumbre de Jesús a pasar en oración parte de la noche. El Evangelista Marcos cuenta una de estas noches, después de la pesada jornada de la multiplicación de los panes y escribe: “Inmediatamente Jesús obligó a sus discípulos a que subieran a la barca y lo fueran a esperar a Betsaida, en la otra orilla, mientras él despachaba a la gente. Jesús despidió, pues, a la gente, y luego se fue al cerro a orar. Al anochecer, la barca estaba en medio del lago y Jesús se había quedado solo en tierra”. (Lucas 6, 12-13). Cuando las decisiones son importantes y complicadas, su oración se hace más prolongada e intensa. En la ya cercana elección de los doce apóstoles, por ejemplo, Lucas subraya la duración nocturna de la oración de Jesús para prepararse a esta elección: “En aquellos días se fue a un cerro y pasó toda la noche en oración con Dios. Al llegar el día, llamó a sus discípulos y escogió a doce de ellos a los que llamó apóstoles” (Lucas 6, 12-13).


Contemplando la oración de Jesús debe surgirnos una pregunta: ¿Cómo hago oración? ¿Cómo oramos? Se hace, hoy, una suficiente educación y formación a la oración? ¿Y quién puede ser maestro?


Justamente la experiencia ejemplar de Jesús muestra que su oración, animada en reconocer a Dios como Padre y la comunión del Espíritu, se hizo profunda en un constante y fiel ejercicio que llegó hasta el Huerto de los Olivos y la Cruz. Hoy los cristianos están llamados a ser testigos de oración, justamente porque nuestro mundo está continuamente cerrado al horizonte de Dios y a la esperanza que lleva el encuentro con Él. En la amistad profunda con Jesús y viviendo en Él y con Él la relación de hijos con el Padre, a través de nuestra oración fiel y constante, podemos abrir ventanas hacia el Cielo de Dios. Más aún, recorriendo el camino de la oración, sin temor al qué dirán, podemos ayudar a otros a recorrerla: también para la oración cristiana es verdad que, caminando, se abren caminos.


Benedicto XVI
Audiencia del miércoles 30 de noviembre de 2011
Aula Pablo VI