
sábado, 11 de febrero de 2012
Video: Meditación del VI Domingo del Tiempo Ordinario

viernes, 10 de febrero de 2012
Patrono de los acólitos
Video: objetos litúrgicos
El Papa nos habla de la oración de Jesús en la cruz (versión pastoral)
Para nuestra formación
Queridos hermanos y hermanas:
Hoy me gustaría reflexionar con ustedes sobre la oración de Jesús ante la cercanía de su muerte, reflexionando sobre lo que nos dice san Marcos y san Mateo.
En las primeras tres horas, desde las nueve hasta las doce, vienen las burlas de los diferentes grupos de personas, que dicen no creer. Cuando Jesús se acerca cada vez más a la muerte, solo está la oscuridad que cae “sobre toda la tierra”. En la tradición de la Biblia, la oscuridad tiene un doble significado: es un signo de la presencia y de la actividad del mal, pero también de una misteriosa presencia y acción de Dios que es capaz de vencer toda tiniebla. En la escena de la crucifixión de Jesús las tinieblas envuelven la tierra y son tinieblas de muerte en las que el Hijo de Dios se sumerge para dar vida, con su acto de amor.
Pero, ¿qué significado tiene la oración de Jesús, aquel grito que lanza al Padre: “Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado”, ¿la duda de su misión, de la presencia del Padre? ¿En esta oración no es quizás la propia conciencia de haber sido abandonado? Las palabras que Jesús dirige al Padre son el inicio del salmo 22, donde el salmista manifiesta a Dios la tensión entre sentirse abandonado y la conciencia cierta de la presencia de Dios entre su pueblo.
Y esto ocurre también en nuestra relación con el Señor: frente a las situaciones más difíciles y dolorosas, cuando parece que Dios no escucha, no temamos en confiarle todo el peso que llevamos en nuestro corazón, no debemos tener miedo de gritarle nuestro sufrimiento, debemos estar convencidos de que Dios está cerca, aunque aparentemente calla.
Queridos amigos, en la oración traemos a Dios nuestras cruces diariamente, en la certeza de que Él está presente y nos escucha. El grito de Jesús nos recuerda que en la oración, debemos superar las barreras de nuestro “yo” y de nuestros problemas y abrirnos a las necesidades y sufrimientos de los demás. La oración de Jesús agonizante en la cruz nos enseña a orar con amor por tantos hermanos y hermanas que sienten el peso de la vida cotidiana, que viven momentos difíciles, que permanecen en el dolor, sin una palabra de consuelo; traigamos todo esto al corazón de Dios, para que ellos puedan sentir también el amor de Dios que nunca nos abandona.
Benedicto XVI
Sala Pablo VI
08 de febrero de 2012
Meditación del Domingo 12 de febrero de 2012
Domingo VI del Tiempo Ordinario
Sólo en Dios encontramos el perdón y la integración
En el Capítulo 13 del libro del Levítico encontramos entre las leyes de pureza y de impureza una de las normas que nos hablan de una enfermedad que provocaban en los enfermos una gran marginación: la lepra. El aislamiento del enfermo se daba porque todos se tenían que enterar que el enfermo llevaba en su cuerpo una impureza, por su forma de vestir, y por el pensamiento del pueblo hacia esa enfermedad que los podía volver también impuros.
En el Salmo 31 encontramos una de las actitudes que más engrandecen al ser humano. La humildad es el don a través del cual Dios regala el perdón y el hombre descubre su verdadera grandeza.
En la 1 Carta a los Corintios encontramos una de las recomendaciones que Pablo da a los cristianos de esa comunidad respecto a los alimentos. Recordemos que muchos de los cristianos de las comunidades que no eran judías estaban en contacto con personas que ofrecían carne inmolada a los ídolos y algunos se creían la libertad de comer esos alimentos: pues el ídolo no era nada. El problema de comer lo ofrecido a los ídolos no era el alimento en sí, sino el provocar el escándalo a otros hermanos de mentalidad más débil. El cristiano debe procurar vivir de acuerdo a cristo no provocando escándalo entre los hermanos.
El leproso que encontramos en el Evangelio va en contra de la ley que veíamos en el libro del Levítico: se acerca a Jesús. Su cercanía tiene un objetivo: encontrar la curación. Al mismo tiempo Marcos nos presenta a Jesús que no le interesa la ley de la impureza: toca al enfermo. Por otro lado tiene en cuenta que ese enfermo debe volver a insertarse a la comunidad: por eso toma de esa misma ley que el sacerdote de testimonio que ese hombre ya esté curado. Pero lo más importante de todo es que aquel que estaba condenado a vivir lejos de la comunidad ha encontrado en Jesús su salud, su integración.
P. Óscar Alejandro Hernández Zavala, m. j.
Vientos de cambio...

Un cambio en los planes políticos
Varios medios noticiosos dieron a conocer que hoy 10 de febrero de 2012 el Gobierno de Estados Unidos dio a conocer que los empleadores religiosos no serán obligados a ofrecer anticonceptivos gratis a sus trabajadoras y que la responsabilidad será de las compañías aseguradoras de salud.
Lee y actúa

Febrero 3, 2012
Estimados Hermanas y Hermanos en Cristo,
Me dirijo a usted acerca de un asunto urgente y serio. Esto impacta directamente a la Iglesia en los Estado Unidos y compromete seriamente el derecho fundamental a la libertad religiosa de todos los ciudadanos de los Estados Unidos. El 20 de enero el Departamento Federal de Salud y Servicios Humanos emitió su último mandato sobre varios “servicios preventivos” que tendrían que incluirse en todos los planes privados de seguro de salud sin co-pagos o en los mecanismos de costos compartidos. Todos los medicamentos anticonceptivos aprobados por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos), incluyendo algunos que son abortivos, la esterilización y otros servicios preventivos ahora son obligatorios. Casi todos los empleadores y los empleados, incluyendo los empleadores católicos de nuestros servicios sociales, universidades y hospitales, se verán obligados a ofrecer a sus empleados esta forma de “cobertura de salud”. Casi todas las compañías de seguros serán obligadas a incluir esos servicios en los planes de salud que ofrecen. Además, casi todos los individuos se verán obligados a comprar la cobertura como parte de su seguro, ya sea que lo quieran o se opongan a ella por razones morales. Hay un nivel muy pequeño de exención para las iglesias mismas y empleados inmediatos si el objetivo es “inculcar doctrina religiosa” y si sirven principalmente a personas de su propia fe. Esta limitación deja fuera a todos nuestros hospitales católicos, nuestras universidades, y nuestros servicios sociales, como Caridades Católicas. Usted puede entender nuestra preocupación, ya que esto es un golpe a nuestra identidad católica y a nuestras instituciones educativas y de servicio.
El mandato del HHS menosprecia la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos al negar a los católicos la primera y más fundamental libertad de nuestra nación, la de la libertad religiosa. A menos que el mandato se revierta, los empleadores católicos deberemos estar preparados a violar nuestras conciencias o dejar sin cobertura de salud a nuestros empleados (y sufrir las sanciones en caso de no hacerlo).
No podemos y no cumpliremos con este mandato injusto. Incluso ahora nos apoyan hermanos y hermanas de todas las religiones y otras personas de buena voluntad en nuestro esfuerzo importante por recuperar nuestro derecho a practicar nuestra fe a través de este aspecto. Nuestros antepasados en la fe valoraron la libertad religiosa; vinieron aquí a construir los Estados Unidos. No podemos permitirnos hacer menos que ellos. Nuestros antepasados en la fe en Texas , no tantos como ahora, nunca rehuyeron a su compromiso de luchar por su libertad religiosa. Hagamos lo mismo.
¿Qué le estoy pidiendo? En primer lugar debemos orar y ayunar y pedir al Señor sabiduría y un sentido de justicia. Luego debemos actuar. Les recomiendo que visiten la página web de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos para aprender más sobre este tema. Les invito también a escribir al HHS y ponerse en contacto con miembros del Congreso para apoyar la legislación que podría revertir el mandato de la HHS. Por favor, consulte nuestra página web diocesana para la dirección de nuestros representantes en el Congreso. Se trata de un asunto en el que no hay que descansar después de los esfuerzos iniciales. Debemos mantener vivo este tema y seguir firmes en nuestro compromiso. También voy a hacer mi parte en esto y tratar de mantenerlos informados acerca del progreso. Sé que este mandato se puede revertir si somos claros y persistentes, civiles pero perseverantes. ¡Dios los bendiga a todos!
Fraternalmente en Cristo
(Firma)
Cardenal Daniel DiNardo
Arzobispo de Galveston-Houston

