domingo, 25 de marzo de 2012

Video reflexión del domingo 25 de marzo de 2012

Reflexión V Domingo de Cuaresma

Ya puedes ver la reflexión del V Domingo de Cuaresma al final de las entradas en este Blog de San Esteban. O bien ve a la siguiente dirección:

http://www.youtube.com/watch?v=ydiRJPgXI4c

Que Dios te bendiga.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Video: Fiesta de San José en la Parroquia de San Esteban

Fiesta de San José 2012

Te comparto un video de lo que fue la fiesta de San José este 2012 en nuestra comunidad de San Esteban.

Espero que através de este video disfrutes con nosotros algo de lo que fue nuestra fiesta dedicada al Esposo de María.

Puedes ir al siguiente enlace:

http://www.youtube.com/watch?v=BgQRK6RMfwY

O bien encuéntralo al final de las entradas de cada día en este Diario de San Esteban.

El Papa habla sobre la salvación de Jesús

Para nuestras formación

En nuestro camino hacia la Pascua, hemos llegado al cuarto domingo de Cuaresma. Es un camino con Jesús a través del "desierto", es decir, un período para escuchar más la voz de Dios y también para desenmascarar a las tentaciones que hablan dentro de nosotros. En el horizonte del desierto se vislumbra la Cruz. Jesús sabe que esa es la culminación de su misión: en efecto, la cruz de Cristo es la cumbre del amor, que nos da la salvación. Él mismo lo dice en el Evangelio de hoy: "Y como Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga en él la vida eterna" (Juan 3,14-15). La referencia es al episodio en el que, durante el éxodo de Egipto, los judíos fueron atacados por serpientes venenosas y muchos murieron; entonces Dios ordenó a Moisés que hiciera una serpiente de bronce y la pusiera sobre un asta: si alguno era mordido por las serpientes, mirando la serpiente de bronce, era sanado (cf. Nm. 21,4-9).

Incluso Jesús será levantado sobre la cruz, para que todo el que se encuentre en peligro de muerte a causa del pecado, dirigiéndose con fe a Él, que murió por nosotros, sea salvado. "Porque Dios -escribe san Juan-, no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él" (Juan 3,17).

San Agustín comenta: "El médico, por lo que le concierne, viene a curar al enfermo. Si uno no sigue las prescripciones del médico, se arruina a sí mismo. El Salvador vino al mundo... Si tú no quieres ser salvado por él, te juzgarás por ti mismo" (Sobre el Evangelio de Juan, 12, 12: PL 35, 1190). Así pues, si infinito es el amor misericordioso de Dios, que ha llegado al punto de dar a su Hijo único como rescate de nuestra vida, grande es también nuestra responsabilidad: cada uno, por tanto, debe reconocer que está enfermo para poder ser sanado; cada uno debe confesar su propio pecado, para que el perdón de Dios, ya dado en la Cruz, pueda tener efecto en su corazón y en su vida. San Agustín escribe: "Dios condena tus pecados; y si tú los condenas, te unes a Dios... Cuando comienzas a detestar lo que has hecho, entonces comienzan tus buenas obras, porque condenas tus malas obras. Las buenas obras comienzan con el reconocimiento de las malas obras" (ibid, 13: PL 35, 1191).

A veces, el hombre ama más las tinieblas que la luz, porque está apegado a sus pecados. Sin embargo, sólo abriéndose a la luz, y sólo confesando con franqueza las propias culpas a Dios, es que se encuentra la verdadera paz y la verdadera alegría. Es importante, entonces, acercarse al sacramento de la penitencia con regularidad, especialmente en la Cuaresma, para recibir el perdón del Señor y fortalecer nuestro camino de conversión.

Benedicto XVI

Angelus, 18 de marzo de 2012

Plaza de San Pedro

Reflexión domingo 25 de marzo de 2012

Quinto Domingo de Cuaresma

La salvación: un acto continuo del amor de Dios

Sin lugar a duda la experiencia del destierro marcó fuertemente al pueblo de Israel. Aparentemente el pueblo se encontraba abandonado. Pero si alguien ha abandonado el camino de la libertad es Israel. Dios no sólo es el liberador del tiempo de los Egipcios: Yahvéh continuamente rompe las cadenas que atan al pueblo. En este texto que encontramos hoy, en el libro del profeta Jeremías, el Señor manifiesta, a través del profeta una alianza nueva. Ya no son tablas de piedra: ¡Es la ley dentro del corazón del hombre! Ya no será doctrina a seguir a quien ha liberado a Israel: ¡Será la certeza y la experiencia de reconocer al verdadero Dios!

Para reconocer verdaderamente la liberación que nos viene de Dios es necesario experimentar su misericordia. El Salmo 50 es sin duda una de las oraciones de arrepentimiento más sentidas de la Sagrada Escritura. Algunos autores ven en este Salmo la oración de David que se arrepiente de haber pecado por haber dejado morir a Urías, su siervo, con el fin de quedarse con su mujer. Sin embargo esta oración bien se aplica a todos los que reconocen la infidelidad y ven las consecuencias terribles de haberse apartado del camino del Señor.

Se dice que la Carta a los Hebreos es un escrito que tiene como fin animar a aquellos judíos convertidos al cristianismo. Pero no se trata solamente de un simple consuelo: se trata más bien de enfocarse en la figura de Jesús que lleva a su pleno cumplimiento lo que significaba el antiguo pacto. Por eso Cristo es llamado verdadero Sumo Sacerdote. Su acción no será la de cumplir un rito: su obra más grande, en su intención por unirnos a Dios, implico sufrimiento, lágrimas, muerte... y sobre todo algo más grande: ¡La Resurrección! A fin de que todo el pueblo experimentara, en Él, de una vez por todas, esta nueva vida.

En el Evangelio que hoy nos regala san Juan, por segundo domingo consecutivo Jesús nos habla de que será elevado: si recordamos el domingo pasado se lo decía a Nicodemo, hoy se lo dice a Felipe y Andrés. ¿Por qué les habla de esto? Hay unos extranjeros que quieren ver a Jesús. En este capítulo del Evangelio María ya ha puesto perfume en los pies de Jesús, muchos judíos han ido a casa de María por ver a Lázaro, que ha sido resucitado por Cristo, los jefes de los sacerdotes ya planean matarlo y el Maestro ya ha entrado triunfante en Jerusalén. Sin embargo en la ciudad santa espera la cruz. La cruz para Juan será la hora en que los judíos piensen haber dado muerte al Nazareno, sin embargo será la verdadera Hora en que Dios utilizará este signo de muerte para manifestar la verdadera identidad del Hijo. La hora de las tinieblas sería incapaz de oscurecer esa luz traída por Jesucristo.

P. Óscar Alejandro Hernández Zavala, m. j.

sábado, 17 de marzo de 2012

Video reflexión del domingo 18 de marzo de 2012


Reflexión IV Domingo de Cuaresma

Ya puedes ver la reflexión del IV Domingo de Cuaresma al final de las entradas en este Blog de San Esteban. O bien ve a la siguiente dirección:

http://www.youtube.com/watch?v=JXgsshP4CUQ

Deseo de corazón que pueda serte útil.

miércoles, 14 de marzo de 2012

El Papa habla sobre la oración de María

Para nuestra formación

La reunion de obispos conocida como Concilio Vaticano II ha querido resaltar, en particular, este lazo que se manifiesta visiblemente en la oración en común de María junto a los Apóstoles, en el mismo lugar, a la espera del Espíritu Santo. El Documento llamado: Luz de los Pueblos (Lumen Gentium) sobre la Iglesia afirma: "Dios no quiso manifestar abiertamente el misterio de la salvación humana antes de derramar el Espíritu prometido por Cristo, vemos a los apóstoles antes del día de Pentecostés "todos ellos, íntimamente unidos, que se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos. (Hechos 1,14), y también vemos a María implorar con sus oraciones el don del Espíritu Santo que en la Anunciación la había tomado bajo su sombra" (Luz de los Pueblos n. 59). El lugar privilegiado de María es la Iglesia, donde es "reconocida como miembro muy importante y del todo especial... figura y destacadísimo modelo de fe y de caridad" (Luz de los Pueblos n. 53). Así, lo indica el Concilio Vaticano II.

Venerar a la Madre de Jesús en la Iglesia, significa, pues, aprender de ella a ser comunidad que reza: es ésta una de las características esenciales de la primera descripción de la comunidad cristiana expuesta en los Hechos de los Apóstoles (Ver: Hechos 2, 42). La oración a menudo viene dictada por situaciones difíciles, problemas personales que conducen a dirigirse al Señor para recibir luz, consuelo y ayuda. María nos invita a abrir las dimensiones de la oración, a dirigirnos a Dios no sólo en la necesidad y no sólo para nosotros mismos, sino de manera unánime, perseverante, fiel, con un "solo corazón y una sola alma" (cf. Hechos 4,32 ).

Queridos amigos, la vida humana atraviesa distintas etapas de cambio, muchas veces, difíciles y exigentes, que requieren decisiones que no se pueden dejar de lado, renuncias y sacrificios. La Madre de Jesús ha sido puesta por el Señor en momentos decisivos de la historia de la salvación y siempre ha sido capaz de responder con plena disponibilidad, fruto de una profunda relación con Dios, madurada en la oración continua e intensa. Entre el viernes de la Pasión y el domingo de la Resurrección, a ella se le confió el discípulo amado, y con él a toda la comunidad de los discípulos (Ver: Juan 19, 26). Entre la Ascensión y Pentecostés, ella está con y en la Iglesia en la oración (Ver: Hechos 1,14). Madre de Dios y Madre de la Iglesia, María ejerce su maternidad hasta el final de la historia. Encomendamos a ella todas las etapas de nuestra existencia personal y eclesial, así como nuestro momento final. María nos enseña la necesidad de la oración y nos muestra que sólo con la unión constante, íntima, llena de amor con su Hijo podemos salir de "nuestra casa", de nosotros mismos, con valentía, para alcanzar los rincones del mundo y anunciar en todas partes al Señor Jesús, Salvador del mundo.

Benedicto XVI

14 de marzo de 2012

Plaza de San Pedro