Mostrando entradas con la etiqueta Reflexión Dominical Cuaresma 2012. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexión Dominical Cuaresma 2012. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de junio de 2012

Reflexión 17 de junio de 2012


XI DOMINGO ORDINARIO

La semilla del Reino de Dios

Frente a las interpretaciones oscuras y complejas con las que los maestros de la ley hablaban a sus oyentes, las palabras de Jesús se imponen con una gran claridad. Frente a los discursos elaborados y difíciles de entender, las enseñanzas de Jesús giran entorno a la experiencia en la vida cotidiana de aquella gente que se acercaba a escuchar su mensaje.

Antes que Jesús, los profetas recurrían a un discurso sencillo y claro para hablar de Dios. El profeta Ezequiel compara la acción de Dios con la de un campesino que reforesta las cumbres áridas con cedros que se caracterizan por su tamaño excepcional, por la duración de la madera y por su singular belleza. El nuevo Israel será como un nuevo árbol plantado en lo alto y perdurara por años como un cedro alto y frondoso.

San Pablo, de igual manera, recurre a este lenguaje sencillo. Nos habla del cuerpo como un domicilio provisional pero imprescindible, para luego alcanzar una residencia permanente en un cuerpo resucitado.

La gran virtud de las parábolas es la de superar los obstáculos del entendimiento. Jesús habla del Reino de Dios recurriendo a algo que es parte de la vida y trabajo de sus oyentes. El Reino de Dios es como la fuerza interna de una semilla, que opera sin que el campesino se percate. Si la semilla encuentra las condiciones favorables, crecerá.

Por una parte está la labor del campesino que le toca preparar el terreno, dar los cuidados necesarios para que la semilla germine y se fortalezca, y posteriormente a su debido tiempo coseche los frutos. Por otra parte está la admiración en cómo la semilla de mostaza, que es la mas pequeña de las semillas, llega a convertirse en el mas grande de los arbustos que hasta los pájaros pueden anidar bajo su sombra. Lo mismo ha de suceder con la semilla de la cual ha de brotar el Reino de Dios.

P. Álvaro Frías Turrubiartes, MJ

miércoles, 21 de marzo de 2012

Reflexión domingo 25 de marzo de 2012

Quinto Domingo de Cuaresma

La salvación: un acto continuo del amor de Dios

Sin lugar a duda la experiencia del destierro marcó fuertemente al pueblo de Israel. Aparentemente el pueblo se encontraba abandonado. Pero si alguien ha abandonado el camino de la libertad es Israel. Dios no sólo es el liberador del tiempo de los Egipcios: Yahvéh continuamente rompe las cadenas que atan al pueblo. En este texto que encontramos hoy, en el libro del profeta Jeremías, el Señor manifiesta, a través del profeta una alianza nueva. Ya no son tablas de piedra: ¡Es la ley dentro del corazón del hombre! Ya no será doctrina a seguir a quien ha liberado a Israel: ¡Será la certeza y la experiencia de reconocer al verdadero Dios!

Para reconocer verdaderamente la liberación que nos viene de Dios es necesario experimentar su misericordia. El Salmo 50 es sin duda una de las oraciones de arrepentimiento más sentidas de la Sagrada Escritura. Algunos autores ven en este Salmo la oración de David que se arrepiente de haber pecado por haber dejado morir a Urías, su siervo, con el fin de quedarse con su mujer. Sin embargo esta oración bien se aplica a todos los que reconocen la infidelidad y ven las consecuencias terribles de haberse apartado del camino del Señor.

Se dice que la Carta a los Hebreos es un escrito que tiene como fin animar a aquellos judíos convertidos al cristianismo. Pero no se trata solamente de un simple consuelo: se trata más bien de enfocarse en la figura de Jesús que lleva a su pleno cumplimiento lo que significaba el antiguo pacto. Por eso Cristo es llamado verdadero Sumo Sacerdote. Su acción no será la de cumplir un rito: su obra más grande, en su intención por unirnos a Dios, implico sufrimiento, lágrimas, muerte... y sobre todo algo más grande: ¡La Resurrección! A fin de que todo el pueblo experimentara, en Él, de una vez por todas, esta nueva vida.

En el Evangelio que hoy nos regala san Juan, por segundo domingo consecutivo Jesús nos habla de que será elevado: si recordamos el domingo pasado se lo decía a Nicodemo, hoy se lo dice a Felipe y Andrés. ¿Por qué les habla de esto? Hay unos extranjeros que quieren ver a Jesús. En este capítulo del Evangelio María ya ha puesto perfume en los pies de Jesús, muchos judíos han ido a casa de María por ver a Lázaro, que ha sido resucitado por Cristo, los jefes de los sacerdotes ya planean matarlo y el Maestro ya ha entrado triunfante en Jerusalén. Sin embargo en la ciudad santa espera la cruz. La cruz para Juan será la hora en que los judíos piensen haber dado muerte al Nazareno, sin embargo será la verdadera Hora en que Dios utilizará este signo de muerte para manifestar la verdadera identidad del Hijo. La hora de las tinieblas sería incapaz de oscurecer esa luz traída por Jesucristo.

P. Óscar Alejandro Hernández Zavala, m. j.