viernes, 22 de junio de 2012

Reflexión 17 de junio de 2012


XI DOMINGO ORDINARIO

La semilla del Reino de Dios

Frente a las interpretaciones oscuras y complejas con las que los maestros de la ley hablaban a sus oyentes, las palabras de Jesús se imponen con una gran claridad. Frente a los discursos elaborados y difíciles de entender, las enseñanzas de Jesús giran entorno a la experiencia en la vida cotidiana de aquella gente que se acercaba a escuchar su mensaje.

Antes que Jesús, los profetas recurrían a un discurso sencillo y claro para hablar de Dios. El profeta Ezequiel compara la acción de Dios con la de un campesino que reforesta las cumbres áridas con cedros que se caracterizan por su tamaño excepcional, por la duración de la madera y por su singular belleza. El nuevo Israel será como un nuevo árbol plantado en lo alto y perdurara por años como un cedro alto y frondoso.

San Pablo, de igual manera, recurre a este lenguaje sencillo. Nos habla del cuerpo como un domicilio provisional pero imprescindible, para luego alcanzar una residencia permanente en un cuerpo resucitado.

La gran virtud de las parábolas es la de superar los obstáculos del entendimiento. Jesús habla del Reino de Dios recurriendo a algo que es parte de la vida y trabajo de sus oyentes. El Reino de Dios es como la fuerza interna de una semilla, que opera sin que el campesino se percate. Si la semilla encuentra las condiciones favorables, crecerá.

Por una parte está la labor del campesino que le toca preparar el terreno, dar los cuidados necesarios para que la semilla germine y se fortalezca, y posteriormente a su debido tiempo coseche los frutos. Por otra parte está la admiración en cómo la semilla de mostaza, que es la mas pequeña de las semillas, llega a convertirse en el mas grande de los arbustos que hasta los pájaros pueden anidar bajo su sombra. Lo mismo ha de suceder con la semilla de la cual ha de brotar el Reino de Dios.

P. Álvaro Frías Turrubiartes, MJ

sábado, 16 de junio de 2012

Video reflexión del 17 de junio de 2012

Reflexión 

Domingo 11 del Tiempo Ordinario


Te compartimos el video de la reflexión de este Domingo XI de junio de 2012. El P. Álvaro nos regala esta hermosa reflexión. Puedes encontrar esta videoreflexión en la siguiente dirección:


O bien al final de este blog de San Esteban.

Que Dios te regale un buen domingo.


sábado, 9 de junio de 2012

Video Reflexión 10 de junio de 2012



Reflexión del Corpus Christi

Te presento la reflexión del domingo 10 de junio de 2012. Puedes ver esta reflexión en la siguiente dirección o bien encontrarla al final de este blog de Actualidades Josefinas.

http://www.youtube.com/watch?v=43KGF9ETvPM

P. Óscar Alejandro, m. j.

Reflexión Domingo 10 de junio de 2012


Noveno Domingo del Tiempo Ordinario
Dios está siempre atento a la liberación del hombre

En el libro del Éxodo nosotros encontramos a Moisés que se dirige al pueblo para expresarles la alianza que Dios quiere hacer con ellos. El pueblo ya ha sido testigo de la liberación de Egipto, ha sido alimentado, ha saciado su sed, ha sido conducido por el desierto. Dios quiere recordarle al pueblo que Él es su liberador, si le da los mandamientos no es para hacerlo esclavo de unas leyes sino hacer que esos preceptos sean caminos que impidan que el ser humano vuelva ser un esclavo.
      
En el Salmo 116 el salmista es testigo de todos los detalles de amor que el Señor ha obrado por Él:  en primer lugar el fiel deber recordar la conciencia del amor de Dios por su pueblo, y en segundo la experiencia de haber sido liberado por el Señor. La gratitud, el compromiso y el testimonio serán la prueba de que el creyente tiene presentes las obras del Señor.

El autor de la carta a los Hebreos tiene como objetivo animar aquellos que han dejado las prácticas rituales judías para vivir de acuerdo a los mandatos de Jesús. La figura del sumo sacerdote era una figura especial para ellos: era el mediador entre Dios el pueblo y era además aquel que ofrecía víctimas para obtener, de Dios, el perdón del pueblo. ¿En quién encontrarán entonces esa figura? El escritor Sagrado presenta a Jesús no sólo como aquel que representa el sumo sacerdocio sino que lo señala como aquel quien verdaderamente representa esa misión, no sólo porque intercede ante Dios por los hombres sino sobre todo porque ha dado su vida y derramado su sangre para la salvación de todos.

En el Evangelio de san Juan encontramos que Jesús prepara la cena de Pascua con sus discípulos. Él y los suyos quieren recordar el gran acto de liberación de Dios que ha sacado a su pueblo de Egipto. Sin embargo, algo grande está por suceder en esa cena: Jesús identificará su Cuerpo, que está por entregar, con el pan y la sangre, que está por derramar, con el vino de esa celebración pascual. No se tratará sólo de pensamientos hermosos: las palabras de Cristo están por cumplirse en su Pasión. La muerte del Maestro no será una muerte inútil, será más bien el gran gesto de salvación de Dios que abrazará no sólo a un pueblo, sino a todos los hombres.
 P. Óscar Alejandro Hernández Zavala, m. j.

sábado, 2 de junio de 2012

Reflexión 03 de junio de 2012



Reflexión Domingo de la Santísima Trinidad

Ya puedes ver la reflexión del Domingo de la Santísima Trinidad al final de las entradas de cada día o bien puedes ir a la siguiente dirección:

miércoles, 30 de mayo de 2012

El Papa nos habla sobre la fortaleza que nos da Dios en las dificultades (Versión Pastoral)



Para nuestra formación

La Segunda Carta de San Pablo a los Corintios comienza con una de las oraciones de bendición más profundas del Nuevo Testamento y dice así: “Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, que nos reconforta en todas nuestras preocupaciones, para que nosotros podamos dar a los que sufren el mismo consuelo que recibimos de Dios” (2 Corintios 1,3-4). 

Pablo vive en gran preocupación, son muchas las dificultades y las aflicciones que el Apóstol tuvo que pasar, pero sin ceder al desaliento, sostenido por la gracia y por la cercanía del Señor Jesucristo, gracias al cual se convirtió en apóstol y testigo, entregando en sus manos su propia existencia. Es por ello que Pablo comienza esta carta con una oración de bendición y acción de gracias a Dios, porque no ha habido momento de su vida, como apóstol de Cristo, en que haya sentido la falta de apoyo del Padre misericordioso, el Dios de todo consuelo. Él sufrió terriblemente, lo dice en esta carta, pero en todas estas situaciones donde parecía que no se abriera otro camino, recibió consuelo y fuerza de Dios. Por anunciar a Cristo sufrió persecuciones, hasta llegar a ser encerrado en la cárcel, pero se sintió siempre interiormente libre, animado por la presencia de Cristo, y con ganas de anunciar la palabra de esperanza del Evangelio. Encadenado, desde la cárcel, escribió a Timoteo, su fiel colaborador:   "Pero la palabra de Dios no está encadenada. Por eso soporto estas pruebas por amor a los elegidos, a fin de que ellos también alcancen la salvación que está en Cristo Jesús y participen de la gloria eterna” (2 Timoteo 2:9 b-10). En su sufrimiento por Cristo, experimentó el consuelo de Dios. Escribe: “Porque así como participamos abundantemente de los sufrimientos de Cristo, también por medio de Cristo abunda nuestro consuelo”. (2 Corintios 1,5). 

En la oración de bendición, que introduce la Segunda Carta a los Corintios domina, junto al tema de la aflicción, el tema del consuelo, que no debe interpretarse sólo como simplemente dar fortaleza, sino sobre todo debe entenderse como un estímulo e invitación a no dejarse vencer por los problemas y las dificultades. La invitación es a vivir cada situación unido a Cristo, que carga sobre sí todo el sufrimiento y el pecado del mundo para traer la luz, la esperanza y la redención. Así Jesús nos hace capaces de consolar nosotros mismos a los que están sufriendo, igual que nosotros, cualquier tipo tribulación. La profunda unión con Cristo en la oración, la confianza en su presencia, conducen a una voluntad de compartir los sufrimientos y las aflicciones de los demás. Pablo escribe: "¿Quién es débil, sin que yo me sienta débil? ¿Quién está a punto de caer, sin que yo me sienta como sobre ascuas?”(2 Corintios 11, 29)? Este intercambio no surge de un simple ser bueno, ni sólo por el espíritu de generosidad humana y preocupación por el otro, sino que surge del consuelo del Señor, del firme apoyo, de la "extraordinaria fuerza que viene de Dios y no de nosotros" (2 Corintios 4,7). 

Benedicto XVI
Audiencia, 30 de Mayo de 2012
Plaza de San Pedro

Reflexión 3 de junio de 2012


VIII DOMINGO ORDINADIO

SANTISIMA TRINIDAD

Bautícenlos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Para nosotros, cristianos, es muy común hacer la invocación trinitaria (en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo); en el catecismo hemos aprendido que hay tres personas distintas en un solo Dios; el mandato de Jesús a sus discípulos es ir a todas las gentes y bautizarlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¿Cómo entender esta relación trinitaria Padre-Hijo-Espíritu Santo?

Esta relación trinitaria a menudo se nos ha presentado como un misterio impenetrable y difícil de entender. Sin embargo, a la luz de la Palabra de Dios,  descubrimos que se trata de la forma en que Dios ha querido darse a conocer al mundo: Dios es nuestro Padre que nos ha amado tanto que entregó su Hijo por nosotros  (Jesús es quien nos reveló el verdadero rostro de Dios), y además nos dio su Espíritu para que pudiéramos conocer y sentir el amor ilimitado que Él nos ofrece.

Ya en la Antigua Alianza, dice la lectura del libro del Deuteronomio, Israel quedó deslumbrado por el gran amor de Dios. Israel sabia que no hay nada en ninguna de las religiones del mundo que sea comparable a este amor.  San Pablo en su carta a los romanos nos hace caer en la cuenta que gracias al Espíritu nosotros podemos penetrar en la vida íntima de Dios como sus hijos, recibimos un espíritu de hijos que nos hace gritar iAbba! (Padre).

La Trinidad (Padre-Hijo-Espíritu Santo) es, por tanto, una comunión de la cual cada uno de nosotros somos parte en la medida en que nos sintamos perdonados y amados por Dios; nuestra tarea es actuar conforme a esta nueva identidad en los múltiples encuentros con otros.


P. Álvaro Frías Turrubiartes, mj

lunes, 28 de mayo de 2012


Reflexión Domingo de Pentecostés

Ya puedes ver la reflexión del Domingo de Pentecostés al final de las entradas de cada día o bien puedes ir a la siguiente dirección:


http://www.youtube.com/watch?v=q0smDQuc8Rg
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miércoles, 23 de mayo de 2012

El Papa habla de Dios como modelo de padres (versión pastoral)



Para nuestra formación
El miércoles pasado mostré como San Pablo dice que el Espíritu Santo, el gran maestro de la oración, nos enseña a dirigirnos a Dios con palabras de hijos cariñosos, llamándolo "¡Abbá!, ¡Padre!" Así hizo Jesús, incluso en el momento más difícil de su vida terrena, Él nunca perdió la fe en el Padre y siempre lo invocó con la intimidad del Hijo amado. En Getsemaní, cuando siente la angustia de la muerte, su oración es: "¡Abbá! ¡Padre! Todo es posible para Ti: aleja de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Marcos 14, 36).
Desde los primeros pasos de su camino, la Iglesia ha aceptado esta invocación y la ha hecho suya, sobre todo en la oración del Padre Nuestro, donde todos los días decimos: "Padre ... Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo" (Mateo 6, 9-10). En las Cartas de San Pablo la encontramos en dos ocasiones. El Apóstol, como acabamos de escuchar, se dirige a los Gálatas con estas palabras: "Y la prueba de que ustedes son hijos, es que Dios infundió en nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama a Dios llamándolo» ¡Abbá!, es decir, ¡Padre!” (Gálatas 4,6). Y en medio de aquel canto al Espíritu Santo, que es el octavo capítulo de la Carta a los Romanos, San Pablo insiste: "Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para volver a caer en el temor, sino el espíritu de hijos adoptivos, a través del cual nos hace exclamar "¡Abbá! Padre!" (Romanos 8:15).
El cristianismo no es una religión del miedo, sino de la confianza y del amor al Padre que nos ama.
Tal vez el hombre moderno no percibe la belleza, la grandeza y el gran consuelo que contiene la palabra "padre" con la que podemos dirigirnos a Dios en oración, ya que la figura del padre muchas veces, hoy en día, no suele estar suficientemente presente y en muchas ocasiones no es tan positiva en la vida diaria. La ausencia del padre, el problema de un padre que no está presente en la vida del niño es un gran problema de nuestro tiempo, por esto se hace difícil comprender en profundidad lo que significa que Dios es Padre para nosotros. De Jesús mismo, de su relación como Hijo con Dios, podemos aprender qué significa exactamente ser padre, y conocer cuál es la verdadera naturaleza del Padre que está en los cielos. Críticos de la religión han dicho que hablar sobre el Padre, hablar de Dios, sería una proyección en el cielo de la figura de nuestros padres, pero, en verdad, es lo contrario en el Evangelio: Cristo nos muestra quién es padre y cómo es un verdadero padre, de este modo podemos descubrir la verdadera paternidad y aprender, también, el auténtico modo de ser papás.
Benedicto XVI
Audiencia, 23 de mayo de 2012
Plaza de San Pedro

Reflexión 27 de mayo de 2012


Domingo de Pentecostés

Los signos de la presencia del Espíritu

Hoy el libro de los hechos de los Apóstoles nos habla nos habla del momento en que los discípulos reciben el Espíritu Santo. En este relato se habla de viento, de ruido, de fuego... Estas tres realidades manifiestan la presencia del Espíritu que se les da a los Apóstoles. El Espíritu Santo es la promesa de Jesús a los suyo de que no los dejaría solos. Algo sorprendente pasa en esos discípulos de Cristo que están reunidos en oración: ¡Empiezan a hablar en lenguas! Sin embargo no fueron lenguajes extraños e incomprensibles, ya que había extranjeros que entendían, en su lengua, las maravillas de Dios proclamadas por los Apóstoles. La presencia del Espíritu más allá de ser espectacular es signo de las grandes cosas que Dios hace y quiere realizar a favor de su pueblo.

En el Salmo 103 encontramos al salmista que reconoce la grandeza de Dios en sus obras y creaturas. Este salmo nos regala también una verdad para el creyente: si el Señor retira de los seres vivos su Espíritu, estos vuelven al polvo. Es Dios, quien a través de su espíritu sostiene, anima y acompaña a todo ser que vive en el mundo. Es gracias a su Espíritu que el mundo tiene un nuevo rostro y pone de manifiesto las obras de Dios.

El cristiano está llamado a ser signo de que el Espíritu habita en él ¿Pero, cómo saber si realmente el modo de actuar del creyente es conforme al Espíritu? Hoy Pablo, en su carta a los Gálatas, señala actitudes negativas, muy precisas, que hacen notar cuando el cristiano va en contra del querer de Dios. De la misma manera el Apóstol señala virtudes claras que hacen ver cuando la persona camina conforme al Espíritu. Este texto es precioso y preciso porque nos ofrece un examen claro para evaluar si vivimos conforme a Dios o conforme a nosotros mismos.

En el Evangelio Cristo viene a su dar su paz a los discípulos que se han encerrado, por miedo a los judíos. Jesús se manifiesta no para atemorizar, ni recriminar a aquellos que en otro tiempo lo abandonaron: sino que se les hace presente para darles confianza. El hecho de mostrar las heridas en sus manos y en su costado es señalarles que es realmente Él, quien sufrió y murió. La presencia del Resucitado infundirá, nuevamente, la alegría en los suyos. En su Evangelio, Juan presenta, el mismo día de la Resurrección, el regalo del Espíritu Santo. Es significativo que junto a este don del Espíritu, Jesús da a los apóstoles la gracia de perdonar los pecados del mismo modo que Él mostró siempre la misericordia del Padre.

P. Óscar Alejandro Hernández Zavala, m. j.

lunes, 21 de mayo de 2012

Un proyecto para ayudar a los que no tienen un hogar

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A project of Magnificat  Houses to support the homless

1410 Elgin, 77004
Corner of LaBranch and Elgin

Mon-Sat 10:00 a.m. - 4:00 p. m.
Thursday 10:00 - 6:00 p. m.

Telephone: 713 524 7333

mhimustardseed@gmail.com

Donations and Consignments are welcome

Video reflexión del domingo 20 de mayo de 2012



Reflexión VII Domingo de Pascua

Ya puedes ver la reflexión del Septimo Domingo de Pascua al final de las entradas de cada día o bien puedes ir a la siguiente dirección:

http://www.youtube.com/watch?v=Vari0u3iF74

sábado, 12 de mayo de 2012



Reflexión VI Domingo de Pascua

Ya puedes ver la reflexión del Sexto Domingo de Pascua al final de las entradas de cada día o bien puedes ir a la siguiente dirección:


http://www.youtube.com/watch?v=mqYIWFaQTJQ

Reflexión Domingo 13 de mayo de 2012


Sexto Domingo de Pascua

Dios no conoce frontera para manifestar su amor

En el libro de los Hechos de los Apóstoles encontramos hoy a Pedro que se dirige a casa de Cornelio, que es un pagano, es decir que no profesa la religión judía. Simón Pedro antes de llegar a la casa de ese extranjero ha tenido una visión que le ha permitido descubrir que todo los alimentos, que Dios ha creado, son puros. Por una parte el apóstol corregirá una visión errada, acerca de la pureza de todo lo creado. Y, por otra parte, al entrar en la casa de Cornelio Pedro caerá en la cuenta que no sólo los judíos son el pueblo elegido por Dios sino que se dará cuenta que la salvación y los dones del Señor son para todos aquellos que viven de acuerdo a Él.

El Salmo 97 invita a la alabanza de Dios no a unos pocos, sino a toda la tierra. Pues todo ser humano puede experimentar que los otros dioses, ante el Todopoderoso, no tiene poder alguno. Todos los pueblos están llamados a descubrir que el Dios de Israel es Rey, Creador y juez de este mundo. El salmista nos dirá que Dios tiene en cuenta la justicia al momento de juzgar, pues esta virtud forma parte de su identidad como Dios y Señor de todo.

Hoy San Juan nos dice, a través de su carta, una verdad que nos conmueve: ¡Dios es amor! ¡Nuestro Dios nos ama! Y de Él ha partido la iniciativa de mostrarnos ese Amor a través de ese Hijo suyo que ha vivido, ha padecido, muerto y resucitado: ¡Se ha entregado sólo por  mostrarnos hasta qué punto nos ama! Por eso el cristiano no puede hacer otra cosa que amar y darse con esa misma entrega a sus semejantes como signo de que verdaderamente se conoce y se ama a Dios.

El domingo pasado meditábamos acerca de que Jesús era la vid y nosotros los sarmientos. Jesús decía que separados de Él no podíamos hacer nada, pues todo aquel que se separa de la vid prueba la muerte. Por eso hoy Jesús nos invita a permanecer unidos a aquello que nos puede dar la vida. ¿A qué se refiere Jesucristo? A permanecer unidos a Él a través de guardar sus mandamientos. Juan nos muestra que la manera de pensar del discípulo deber ser semejante a la del Maestro. Si Cristo nos ha amado: ¡Debemos amar! Sólo el que ama dará testimonio que imita a Dios en su actitud de amor.

P. Óscar Alejandro Hernández Zavala, m. j

sábado, 5 de mayo de 2012



Reflexión V Domingo de Pascua

Ya puedes ver la reflexión del Tercer Domingo de Pascua al final de las entradas de cada día en este Blog de San Esteban o bien puedes ir a la siguiente dirección:

miércoles, 25 de abril de 2012

El Papa habla sobre la oración como alimento de nuestra vida


Para nuestra formación

Benedicto XVI la oración, esencial para dar sentido a las actividades cotidianas

Ciudad del Vaticano, 25 abril 2012 (VIS).- Si la oración y la Palabra de Dios no alimentan nuestra vida espiritual, corremos el riesgo de que los mil trabajos y preocupaciones de la vida cotidiana nos sofoquen; rezar nos hace ver la realidad con ojos nuevos, y nos ayuda a encontrar el camino en medio de las adversidades. Así lo ha afirmado hoy Benedicto XVI en la catequesis de la audiencia general de hoy, pronunciada ante más de 20.000 fieles reunidos en la plaza de San Pedro.

El Papa ha explicado en su discurso cómo la oración impulsó a la Iglesia de los primeros tiempos para seguir adelante en medio de las dificultades, y cómo puede ayudar al hombre de hoy a vivir mejor. “La Iglesia -ha dicho el Pontífice-, desde el inicio de su camino, se ha encontrado con situaciones imprevistas que ha tenido que afrontar, nuevas cuestiones y emergencias a las que ha tratado de dar respuesta a la luz de la fe, dejándose guiar por el Espíritu Santo”.

Benedicto XVI recordó que los santos “han experimentado una profunda unidad de vida entre oración y acción, entre amor total a Dios y amor a los hermanos”. San Bernardo, modelo de armonía entre ambos, “afirma que demasiadas ocupaciones, una vida frenética, a menudo terminan por endurecer el corazón y hacer sufrir al espíritu. Es una advertencia preciosa para nosotros en la actualidad, ya que estamos acostumbrados a valorar todo con el criterio de la productividad y de la eficiencia. El episodio de los Hechos de los Apóstoles nos recuerda la importancia del trabajo, del esfuerzo en las actividades cotidianas, que hay que desarrollar con responsabilidad y dedicación; pero también nuestra necesidad de Dios, de que nos guíe, de su luz que nos da fuerza y esperanza. Sin la oración diaria vivida con fidelidad, nuestro obrar se vacía, pierde el alma profunda, se reduce a un simple activismo que nos deja insatisfechos. (…) Todos los pasos de nuestra vida, todas las acciones -también las de la Iglesia- deben ser hechas ante Dios, en la oración, a la luz de su Palabra”.

Cuando la oración se alimenta con la Palabra de Dios, “se ve la realidad con ojos nuevos, con los ojos de la fe, y el Señor, que habla a la mente y al corazón, da nueva luz al camino en cualquier situación. Nosotros creemos en la fuerza de la Palabra de Dios y de la oración. (…) Si los pulmones de la oración y de la Palabra de Dios no alimentan la respiración de nuestra vida espiritual, nos arriesgamos a ahogarnos en medio de las mil cosas de todos los días. La oración es la respiración del alma y de la vida”.

Para terminar, Benedicto XVI subrayó que, cuando oramos, “incluso cuando nos encontramos en el silencio de una Iglesia o de nuestra habitación, estamos unidos en el Señor a numerosos hermanos y hermanas en la fe, como un conjunto de instrumentos que, manteniendo su individualidad, elevan a Dios una única gran sinfonía de intercesión, de acción de gracias y de alabanza”.

Reflexión del Domingo 29 de abril de 2012


Cuarto Domingo de Pascua

Ser testigos de la salvación de Jesús

En los Hechos de los Apóstoles encontramos a Pedro y a Juan que han sido apresados por predicar en nombre de Jesús y por haber dado la salud a un enfermo. Los ancianos, los maestros de la Ley y los saduceos quieren conocer cuál es el origen de los signos que realiza Pedro. Simón, sin temor alguno, da testimonio de todo lo que Dios hace por su medio lo realiza en nombre del Señor. El apóstol los enfrenta a su responsabilidad en la muerte de Jesucristo y de cómo ellos lo han despreciado… sin embargo les hace saber que Dios ha puesto en Jesús de Nazaret  la causa de salvación para todo el que cree en Él: la prueba de la verdad de lo que dice Simón Pedro se encuentra en el tullido de nacimiento que está presente, totalmente sano, en ese mismo momento en que los apóstoles son cuestionados.

En el Salmo 117 encontramos al creyente que da testimonio de aquello que Dios hace ha hecho por él. El salmista ha clamado y Dios lo ha escuchado. Ha estado rodeado, cercado por sus enemigos, incluso empujado para ser derribado: ¡Pero el Señor lo ha salvado! No se trata de una experiencia pasada: este hombre de fe sabe que Dios no lo abandonará a la muerte, es consciente de que aquello los hombres desprecian: para Dios es fuerza. Por ello el salmista, agradecido, eleva a Dios su voz por aquello que le ha dado.

En la Primera Carta de San Juan el autor nos ha invitado a vivir de acuerdo a Cristo, a caminar en la luz, a confesar nuestros pecados para recibir el perdón, a guardar sus mandatos, a amar a nuestros hermanos, a ser de Cristo: todo ello da un signo de que amamos verdaderamente a Jesús. Pues Dios no nos ama de cualquier manera: hoy se nos dice que el Padre del Cielo nos ama de tal forma que nos ha llamado hijos. Y no pensemos que se trata solamente de una forma de nombrarnos: ¡se trata de una realidad nueva para cada uno de nosotros! De allí que se tenga que vivir de una manera nueva tal como nos invita el apóstol.

Juan, un poco antes del pasaje que hoy nos ofrece el Evangelio,  presenta a Jesús como aquel que ha curado a un ciego de nacimiento. Las autoridades judías lo han expulsado por creer en Jesús. Ese hombre ha descubierto en Cristo a alguien que es escuchado por Dios, que vive conforme a Él y que hace cosas que ninguno hacía. Hoy Jesús se identificará como el Buen Pastor. Recordemos que la imagen de pastor se presenta varias veces en el Antiguo Testamento. Y esa imagen recuerda el cuidado de Dios, su cercanía y su amor por el pueblo. En lo que Jesús nos presenta en el Evangelio Jesús invita a estar atentos a aquellos que se dicen pastores y dejan morir al rebaño: Jesús es el buen pastor que no solamente conoce a sus ovejas, sus ovejas también lo conocen a Él. Lo más sorprendente de todo es que Jesús no sólo cuida de sus ovejas: da su vida por ellas.

P. Óscar Alejandro Hernández Zavala, m. j.