sábado, 1 de septiembre de 2012

El Papa nos invita a dar testimonio de fidelidad al Evangelio (Versión pastoral)


Para nuestra formación

En este último miércoles de agosto, es la memoria litúrgica del martirio de San Juan Bautista, el precursor de Jesús. En el calendario romano, es el único santo del cual se celebra tanto el nacimiento, 24 de junio, como la muerte producida a través del martirio.
En los evangelios se destaca muy bien su papel en relación con Jesús. En particular, san Lucas narra el nacimiento, la vida en el desierto, la predicación, y san Marcos nos habla de su trágica muerte en el Evangelio de hoy. Juan el Bautista comenzó su predicación en el periodo del emperador Tiberio, en el año 27-28 d.c., y la clara invitación que dirige a las personas que acudían a escucharlo, es preparar el camino para acoger al Señor, para enderezar las sendas torcidas de la vida a través de un cambio radical del corazón (Ver: Lucas 3, 4). Pero el Bautista no se limita a predicar la penitencia, la conversión, sino que, reconociendo a Jesús como el "Cordero de Dios" que vino a quitar el pecado del mundo (Juan 1, 29), tiene la profunda humildad de mostrar a Jesús como el verdadero Mensajero de Dios, haciéndose a un lado para que Cristo pueda crecer, ser escuchado y seguido.
Queridos hermanos y hermanas, celebrar el martirio de san Juan Bautista nos recuerda también a nosotros, cristianos de este tiempo, que no se puede quedar en arreglos en el amor a Cristo, a su Palabra, a la Verdad. La Verdad es Verdad, no hay arreglos. La vida cristiana requiere, por así decirlo, el "martirio" (testimonio) de la fidelidad diaria al Evangelio, el valor para dejar que Cristo crezca en nosotros y sea Cristo quien dirija nuestro pensamiento y nuestras acciones. Pero esto puede suceder en nuestras vidas solo si es sólida la relación con Dios.
La oración no es una pérdida de tiempo, no es robar espacio a las actividades, incluidas las apostólicas, sino es exactamente lo contrario: solo si somos capaces de tener una vida de oración fiel, constante, segura, Dios mismo nos dará la fuerza y la capacidad de vivir de un modo feliz y sereno, superar las dificultades y testimoniarlo con valor. San Juan Bautista interceda por nosotros, para que sepamos mantener siempre la primacía de Dios en nuestras vidas.

Benedicto XVI
Plaza de Castelgandolfo
29 de agosto de 2012

Reflexión del domingo 02 de septiembre de 2012



Domingo 22 del Tiempo Ordinario

Dios nos regala su sabiduría a través de la Palabra

Las obras del Señor están llenas de sabiduría. El pueblo lo ha descubierto en el modo en como Él lo ha creado el universo, la manera en la que los liberó de la esclavitud. Los israelitas fueron testigos de la forma en como los condujo a través del desierto, los liberó de sus enemigos y los condujo a la montaña santa. En el libro del Deuteronomio encontramos que el Señor no sólo ha mostrado todos estos signos a los israelitas, descubriremos que hay algo más que Dios les regala: la fuente de la sabiduría manifestada a través de su Ley. Si el fiel actúa, conforme a esos mandamientos, será testimonio, para los demás pueblos, que no sólo es poseedor de esa sabiduría divina sino que goza, además, de una tierna cercanía de Dios.

El salmista nos descubre en el Salmo 15 la clave para vivir en la presencia de Dios es obrar bien. Dios ha trazado el camino que conduce hacia él a través de su ley. En este salmo se nos descubre que al Señor le agrada la justicia, la verdad, el respeto a los otros. Las actitudes contrarias a los mandamientos hacen que el creyente se sienta lejos de la presencia de Dios.

Santiago, en su carta, invita a la comunidad cristiana no sólo a conocer la ley, sino a vivirla. El cristiano debe ir más allá del plano sentimental e intelectual de la Palabra: el seguidor de Jesús debe hacer vida su mensaje a través de la caridad y las buenas obras. No tomar en cuenta el consejo del apóstol hará inútil la escucha y el conocimiento de esa buena noticia venida de Dios.

Los judíos del tiempo de Jesús estaban llamados a observar la ley de Dios. Los mandamientos, por entonces no se limitaban a los diez, había otros mandatos y otras reglas sugeridas por la ley. Muchos contemporáneos de Jesús se perdieron en los mandamientos menos importantes dejando de lado los que eran básicos. Hoy Jesús, a través de san Marcos descubre que algunos hombres que conocen la ley y la invitan a seguir, escribas y fariseos, se han centrado en el exterior más que en el interior. El problema de estos hombres que es que no tenían claro que era más importante la actitud interna que la externa. Jesús les enseñará, con palabras simples, que la limpieza del corazón hace puros y espontáneos todos los actos de nuestra vida.

P. Óscar Alejandro Hernández Zavala, m. j.

viernes, 20 de julio de 2012


Reflexión del Domingo 22 de julio de 2012

Ya puedes encontrar el video de la Reflexión del domingo 22 de julio de 2012 al final de las entradas de este blog de San Esteban.

O bien da click en este enlace que te ofrezco a continuación.


¡Que Dios te regale un buen domingo!

jueves, 19 de julio de 2012

Reflexión del domingo 22 de julio de 2012



Domingo 16 del Tiempo Ordinario

Sentirnos continuamente guiados por Dios, nuestro Pastor

Una de las virtudes que el Señor ama es la justicia: la Palabra de Dios es una invitación constante a vivir esta virtud. Jeremías después de haber denunciado la ausencia de la justicia por parte de los gobernantes y sus servidores les anuncia que vivirán momentos trágicos en una ciudad extraña y su tierra sufrirá la destrucción. Pero esta injusticia no sólo alcanza a los gobernantes sino además a los que guían espiritualmente al pueblo de Israel. Si gobernantes y líderes religiosos se han olvidado del pueblo: ¿Quién se preocupará de Él? ¡Dios es el verdadero pastor que promete reunir al Pueblo! ¡El Señor promete hoy, por boca del profeta, hacer surgir a alguien que verdaderamente guíe al pueblo por sus caminos a través de la justicia y la prudencia!

En el Salmo 22 encontramos nuevamente a Dios representado como un pastor. ¡Pero no es cualquier pastor! Es alguien que guía al pueblo en la confianza, en el cuidado, en el amor por sus ovejas: el cuida, alimenta y protege a los suyos aún en medio de la oscuridad. La figura de Dios como el Pastor de Israel la encontramos varias veces en la Biblia. Sin embargo este salmo nos muestra la experiencia del salmista de sentirse protegido, alimentado, y guiado por Dios.

La carta a los Efesios despierta a la conciencia del gran amor que Dios tiene por nosotros: nos hizo sus hijos, nos rescató, perdonó nuestros pecados, nos selló con su Espíritu. ¡Dios es rico en misericordia! Y nosotros hemos sido abrazados por este gesto de compasión de nuestro Padre del Cielo en la persona de Jesucristo. La promesa de un liberador que esperaba Israel, como pueblo elegido no sólo fue cumplida para ellos: ¡todos los pueblos son llamados a esa salvación! Por tanto estamos llamados a superar la división y el odio que Jesucristo ha destruido por la fuerza de la cruz. De allí que el cristiano está llamado con su actitud a dar prueba de vivir conforme a ese amor que tiene su base en el verdadero Amor divino.

Marcos nos presenta en los primeros capítulos de su Evangelio a Jesús, que cura, que se compadece, que elige a los doce para que lo ayuden en su misión, que enfrenta la ceguera de sus contemporáneos, que instruye a la gente en el amor del Padre, que vive la incomprensión de sus paisanos y que finalmente sufre con la muerte de Juan Bautista. Vemos a Jesús que hoy quiere apartarse para descansar con los suyos. ¡Las experiencias han sido fuertes y el trabajo ha sido duro! Sin embargo la gente acude a Él: ¡Y Él no la rechaza! Jesucristo toma la actitud del Padre de los cielos: recibir  a los que lo buscan, ser pastor para todos aquellos que tienen necesidad de sentir la presencia de Dios que verdaderamente los ama.

P. Óscar Alejandro Hernández Zavala, m. j.

El Papa nos invita a poner a Cristo como centro de nuestra vida (Versión pastoral)



Para nuestra formación

¡Queridos hermanos y hermanas! En el calendario litúrgico el 15 de julio es la memoria de San Buenaventura de Bagnoregio, franciscano, Doctor de la Iglesia y sucesor de San Francisco de Asís en la guía de la Orden de los Frailes Menores. Él escribió la primera biografía oficial de San Francisco, el Pobrecillo de Asís, y al final de su vida también fue Obispo de esta Diócesis de Albano. En una carta suya, Buenaventura escribe: «Confieso ante Dios que la razón que me ha hecho amar más la vida del beato Francisco es que ella se parece a los inicios y al crecimiento de la Iglesia». Estas palabras nos remiten directamente al Evangelio de este domingo, que presenta el primer envío en misión de los Doce Apóstoles por parte de Jesús. «Jesús llamó junto a sí a los Doce – cuenta san Marcos – y comenzó a enviarlos de dos en dos (...). Les ordenó que no tomaran nada para el camino, fuera de un bastón: ni pan, ni alforja, ni dinero en el cinturón; sino: «Calzar sandalias y no llevar dos túnicas» (Marcos 6, 7-9). Francisco de Asís, después de su conversión, practicó a la letra este Evangelio, llegando a ser un testigo fiel de Jesús; y asociado de modo singular al misterio de la Cruz, fue transformado en «otro Cristo», tal como lo presenta San Buenaventura. 

Toda la vida de San Buenaventura, así como su reflexión acerca de Dios tienen como centro inspirador a Jesucristo. Esta centralidad de Cristo la encontramos en la segunda Lectura de la Misa de hoy (Efesios 1, 3-14), el famoso himno de la Carta de San Pablo a los Efesios, que comienza así: «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo». El Apóstol muestra por tanto cómo se ha realizado este designio de bendición, en cuatro pasajes que comienzan todos con la misma expresión «en Él», referida a Jesucristo. «En Él» el Padre nos ha elegido antes de la creación del mundo; «en Él» tenemos la redención mediante su sangre; «en Él» nos hemos convertido en herederos, predestinados a ser «alabanza de su gloria»; «en Él» cuantos creen en el Evangelio reciben el sello del Espíritu Santo. Este himno paulino contiene la visión de la historia que San Buenaventura ha contribuido a difundir en la Iglesia: toda la historia tiene como centro a Cristo, que garantiza también novedad y renovación en toda época. En Jesús Dios ha dicho y dado todo, pero puesto que Él es un tesoro inagotable, el Espíritu Santo jamás termina de revelar y de actualizar su misterio. Por tanto, la obra de Cristo y de la Iglesia no retrocede, sino que siempre avanza. 

Queridos amigos, invoquemos a María Santísima, a quien mañana celebraremos como Virgen del Monte Carmelo, a fin de que nos ayude, como San Francisco y San Buenaventura, a responder generosamente a la llamada del Señor, para anunciar su Evangelio de salvación con las palabras y, ante todo, con la vida. 

Benedicto XVI
Angelus, 15 de Julio de 2012
Castelgandolfo

sábado, 14 de julio de 2012

Reflexión del Domingo 15 de julio de 2012



XV DOMINGO ORDINARIO

NUEVA EVANGELIZACIÓN

Al reflexionar las lecturas de este domingo y siendo conscientes de los desafíos que el mundo moderno ofrece a la Iglesia, vemos que hoy está la necesidad de una nueva evangelización. ¿En qué puede consistir esa nueva evangelización? ¿Dónde puede estar su novedad? ¿Qué hemos de cambiar? ¿Cuál fue la intención de Jesús al enviar a sus discípulos a prolongar su tarea evangelizadora?

La llamada de Dios a Amós, la llamada de Jesús a los doce y el propio ejemplo de Pablo, no son casos excepcionales ni significa que la invitación sólo sea para un algunas personas (por ejemplo obispos, sacerdotes, religiosos).La llamada es para todos. En Amós no encontramos a un profesional o un experto que estuviera vinculado a algún santuario, es una persona común, un pastor y campesino que es enviado a dar a conocer a su pueblo la llamada de Dios.

Evangelizar significa anunciar, como lo hace san Pablo desde su experiencia, que Dios nos ha bendecido con toda clase de bienes; que Él nos eligió y ha querido que por medio de Jesucristo fuéramos sus hijos. Es anunciar que hay que ponerse en camino, en el camino de Jesucristo, que significa creer en él y querer actuar como él para que el Reino de Dios se haga presente.

Pero para llevar a cabo esta tarea, el cristiano debe estar convencido y caminar con la otra gente que también se esfuerza por realizar esos anhelos: anhelos de una vida más digna, de una mejor comunicación entre las personas, de una convivencia más agradable, de una experiencia más profunda de Dios. Pero no solo basta eso, san Marcos nos deja claro que ante todo está nuestro encuentro con Jesús, el inspirador y el modelo de la acción evangelizadora.

Los apóstoles no harán nada en nombre propio, porque son enviados de Jesús. El evangelizador no se predica a sí mismo, sus intereses son los de abrir caminos al Reino de Dios. Los discípulos saben muy bien qué les encarga Jesús: curar heridas, aliviar sufrimientos, regenerar vidas, liberar de miedos, contagiando la confianza en Dios, amando a todos por igual, anunciar una Buena Noticia.

Jesús los envía sólo con lo necesario para caminar: bastón, sandalias y una túnica. No se necesita de más para ser testigos de lo esencial. Jesús quiere que el evangelizador sea libre y sin ataduras, siempre disponible, sin instalarse en ningún lugar y sobre todo confiando en la fuerza del Evangelio.

P. Álvaro Frías Turrubiartes, MJ


Video reflexión del 15 de julio de 2012



Reflexión del Domingo 15 del Tiempo Ordinario


Te presento la reflexión del domingo 15 de julio de 2012. Puedes ver esta reflexión en la siguiente dirección: 


O bien encuéntrala al final del Blog de San Esteban.

El Papa nos invita a estar atentos a los que sufren (Versión pastoral)



Para nuestra formación

Queridos hermanos y hermanas: este domingo, el evangelista Marcos nos presenta el relato de dos curaciones milagrosas que Jesús realiza en favor de dos mujeres: la hija de unos de los jefes de la Sinagoga, llamado Jairo, y de una mujer que sufría de hemorragia (Ver: Marcos 5, 21-43). Son dos episodios en los que están presentes dos niveles de lectura; el puramente físico: Jesús se inclina sobre el sufrimiento humano y cura el cuerpo; y el espiritual: Jesús ha venido curar el corazón del hombre, a dar la salvación y pide la fe en Él. 

En efecto, en el primer episodio, ante la noticia de que la hijita de Jairo ha muerto, Jesús dice al jefe de la Sinagoga: “¡No temas; solamente ten fe!” (v. 36), lo lleva consigo hasta donde estaba la niña y exclama: “¡Muchacha, a ti te digo, levántate!” (v. 41). Y ella se levantó y se puso a caminar. San Jerónimo comenta estas palabras, subrayando el poder salvífico de Jesús: “Muchacha, levántate por mí: no por mérito tuyo, sino por mi gracia. Levántate por tanto por mí: el hecho de ser curada no ha dependido de tus virtudes” (Homilías sobre el Evangelio de Marcos, 3). 

El segundo episodio, el de la mujer afectada por hemorragias, pone nuevamente de manifiesto que Jesús ha venido para liberar al ser humano en su totalidad. En efecto, el milagro se realiza en dos fases: primero se produce la curación física, pero ésta está estrechamente ligada a la curación más profunda, la que dona la gracia de Dios a quien se abre a Él con fe. Jesús dice a la mujer: “¡Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad!” (Marcos 5, 34). 

Estos dos relatos de curación son para nosotros una invitación a superar una visión puramente horizontal y materialista de la vida. A Dios nosotros le pedimos tantas curaciones de problemas, de necesidades concretas, y es justo, pero lo que le debemos pedir con insistencia es una fe cada vez más firme, para que el Señor renueve nuestra vida, y una firme confianza en su amor, en su providencia que no nos abandona.

Jesús se hace atento al sufrimiento humano y nos hace pensar también en todos aquellos que ayudan a los enfermos a llevar su cruz, en particular a los médicos, a los que se dedican a la salud y cuantos aseguran la asistencia religiosa en los hospitales. Ellos son “reservas de amor”, que llevan serenidad y esperanza a los que sufren. 

En la Encíclica Dios es amor (Deus caritas est) hacía notar que, en este precioso servicio, es necesaria ante todo la preparación profesional – esta es una primera y fundamental necesidad – pero esta sola no basta. Se trata, en efecto, de seres humanos, que tienen necesidad de humanidad y de la atención del corazón. “Por ello, esos servidores, además de la preparación profesional, necesitan también y sobre todo una ‘formación del corazón’: se les ha de guiar hacia ese encuentro con Dios en Cristo, que despierte en ellos el amor y abra su espíritu al otro” (n. 31). 

Pidamos a la Virgen María que acompañe nuestro camino de fe y nuestro empeño de amor concreto, especialmente hacia quien tiene necesidad, mientras invocamos su materna intercesión por nuestros hermanos que viven un sufrimiento en el cuerpo o en el espíritu. 

Benedicto XVI
Angelus, 01 de Julio de 2012
Plaza de San Pedro

domingo, 8 de julio de 2012

Video Reflexión del Domingo 18 de julio de 2012


Reflexión del Domingo 14 del Tiempo Ordinario

Te presento la reflexión del domingo 08 de julio de 2012. Puedes ver esta reflexión en la siguiente dirección: 


O bien encuéntrala al final del Blog de San Esteban.